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Caminar hacia la reducción de impropios

  • Publicado el 04 de Octubre de 2017

Según un estudio de la Mesa de la Nueva Recuperación de Aspapel sobre la calidad del papel y cartón recogido, aumenta la cantidad de impropios en la recogida selectiva municipal, lo que supone para el sector de la recuperación un sobrecoste anual medio de más de 20 millones de euros.

La mejora de la calidad del papel y cartón recogido es un reto que precisa del trabajo conjunto de todos los agentes de la cadena. Reciclar es tarea de todos, pero la responsabilidad de las administraciones públicas, es facilitar a los ciudadanos los medios adecuados para poder reciclar en las mejores condiciones. Contenedores inapropiados, abiertos o en mal estado, mal uso del contenedor, hurtos y vandalismo, falta de concieciación… son algunas de las causas de este problema que nos afecta a todos.

Como primera vía, las palabras claves son reducir y reutilizar, pero una vez que se genera el residuo, la tercera vía es reciclar, ya que esta acción conlleva múltiples beneficios medioambientales. Por cada tonelada de papel que se recoge y se recicla se ahorran dos metros cúbicos de vertedero, 140 litros de petróleo, 50.000 litros de agua y la emisión de 900 kilos de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero causante del cambio climático Según cálculos de WWF, cada año desaparecen entre 74.000 y 93.000 km2 de selvas en el mundo. Si se acota el período, las cifras son aún más contundentes: los árboles talados cada minuto ocupan un terreno comparable al de 36 campos de fútbol.

Los árboles juegan un rol determinante en el equilibrio terrestre. Papel sí, pero despilfarrar los recursos naturales, no. Para alcanzar una adecuada gestión de los residuos urbanos es imprescindible encontrar un justo equilibrio entre pensamiento ecológico y rentabilidad económica. El género humano ha conseguido grandes adelantos científicos y técnicos pero a veces no logra concebir sencillos conceptos como es el respeto por la naturaleza. Estamos a tiempo de cambiar nuestra relación con el planeta, pero resulta imperativo efectuar un cambio de paradigma que nos lleve hacia un cierto nuevo equilibrio. La economía del hogar y el PIB nos preocupa pero generaciones futuras vienen detrás y más que tecnología punta lo que querrán seguro es agua para beber y árboles para poder respirar.

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